sábado, 15 de septiembre de 2018

Textos de Tomás de Aquino sobre la conciencia


No son todos los textos, pero sí me parece representativos del pensamiento del autor. A partir de ellas se entiende, aunque sin hilvanar totalmente, qué es la conciencia y cómo actúa, tema ya de por sí muy interesante. Otra cosa es que hay que interpretarlos e integrarlos en una filosofía completa. 

Pero son textos que nos pertenecen a todos, creo que es importante conocerlos. 


1.-  IMPRESIÓN DIVINA

Cuestión de la conciencia, I, ad 6.

« Ha de decirse que también los mismos hábitos naturales están en nosotros por impresión divina. A hora bien, puesto que la conciencia es un acto que proviene del hábito natural de la sinderesis misma, se dice que la conciencia es por impresión divina de la misma manera que se dice que todo conocimiento de la verdad que hay en nosotros proviene de Dios: Él imprimió el conocimiento de los primeros principios en nuestra naturaleza.»

2.- APLICACIÓN DE LA CIENCIA. ERROR.

Cuestión de la conciencia, II, solución.

« Cómo se dijo anteriormente la conciencia no es otra cosa que la aplicación de la ciencia a un acto especial. en este proceso puede producirse un doble error que el principio que se aplica sea falsa y también porque lala aplicación no se hace correctamente. Del mismo modo que en el silogismo pueden provenir los fallos de dos lados: porque se parte de premisas falsas o porque no se razona correctamente.»

3.- QUE ENTENDER POR CONCIENCIA.

   Cuestiones disputadas sobre la verdad, XVII, a. 1, r.

   «Los nombres deben usarse como la mayor parte de las veces, cómo se dice en el segundo libro de los tópicos. Ahora bien, según este uso oral parece que la conciencia se toma a veces por la cosa conocida de la cual se es consciente: por ejemplo, cuando se dice 'te descubriré mi conciencia',  es decir lo que está en mi conciencia. En cambio, hablando propiamente, el nombre de conciencia no se puede atribuir a la potencia o al hábito, si no solo al acto: este es el único caso en el que concuerdan todas las coas que se dicen de la conciencia».

4.- LA CONCIENCIA ES UN ACTO

   De veritate XVII, a 1, r.

   «El nombre de conciencia significa la aplicación de la ciencia algo, por lo cual conscire significa tanto como conocer a la vez. Ahora bien, cualquier ciencia puede aplicarse a algo, y por eso la conciencia no puede designar algún hábito especial o alguna potencia, sino que designa el mismo acto, que es la aplicación de algún hábito o de algún conocimiento a algún acto particular.

5.- DIFERENCIA ENTRE CONCIENCIA, SINDÉRESIS Y LEY NATURAL

   Com sent P.Lombardo, II, d 24, q II, a 4, sol.

   « Queda claro como difieren la sinderesis, la ley natural y la conciencia: porque la ley natural designa los mismos principios universales del derecho [natural], la sinderesis en cambio designa su hábito o la potencia con el hábito, y finalmente la conciencia designa cierta aplicación de la ley natural a algo que ha de hacerse a modo de conclusión.»

6. TRIBUNAL NATURAL

  In II sent, d 39, q 3, q 3, a 2, ad 2.

   «Se dice que la conciencia es el tribunal natural no por sí misma, sino en cuanto que la virtud de la sinderesis permanece en ella, al igual que la virtud de los principios se conserva en las conclusiones y bajo ese aspecto no yerra».?

7. CIENCIA RELATIVA

 Ib. ad 4.

   «La conciencia no se llama ciencia de modo absoluto, sino de modo relativo,  esto es, según la estimación de aquel a quien pertenece la conciencia. En efecto, se llama conciencia porque uno es consciente de sí mismo. Ahora bien, aunque la ciencia siempre sea de lo verdadero, no es verdad todo lo que uno estima saber; y así no es necesario que la conciencia sea siempre verdadera».

8.- LA CONCIENCIA ES ACTO, NO POTENCIA

  S.Tª I, 79, 13.

  «La conciencia originalmente indica la relación de un conocimiento con una cosa, ya que conciencia equivale a un consaber. Ahora bien,  la aplicación de una ciencia a una cosa se efectúa a través de un acto, por eso atendiendo a la razón nominal resulta claro que la conciencia es un acto.
   Lo mismo puede decirse examinando las funciones que se le atribuyen, pues se dice qué propio de la conciencia es dar testimonio, ligar o instigar;  y también acusar, remorder o reprender, cosas todas que siguen a la aplicación de nuestro conocimiento a lo que hacemos.»

9. A QUÉ SE APLICA LA CONCIENCIA

 STª I, 79, 13

   « Esta aplicación puede hacerse de tres maneras: una, cuando reconocemos que hicimos o no una cosa... Otra, cuando por nuestra conciencia juzgamos que algo debe o no debe hacerse esto se dice que la conciencia incita o liga. Tercera, cuando por la conciencia juzgamos que algo ha estado bien o mal hecho. Entonces excusa, acusa o remuerde Ahora bien, es indudable que todo esto responde a la aplicación del conocimiento a lo que hacemos. Por tanto, la conciencia indica un acto.»

10. ERROR SOBRE LA LEY DE DIOS

 Cuestión de la Conciencia IV, ad 1.

   « Aunque lo dictado por la razón errónea no esté en consonancia con la ley de Dios, el que yerra lo toma como la misma ley de Dios y, por tanto, en sentido estricto, si de ella se aparta se apartara de la ley de Dios, aunque acaece accidentalmente que no se aparta de la ley de Dios.

11. LA CONCIENCIA APLICA LA LEY PRIMERA

  Sent II, d 39, q 3, a 2, ad 3.

   « La conciencia no es la primera ley, ni lo primero que dirige los actos humanos, sino que es como cierta aplicación de la ley primera -esto es la aplicación de los principios comunes a los actos particulares-,  por lo cual el Damasceno la llama ley del intelecto; de ahí que no es necesario que siempre sea recta.

12. CÓMO SE PRODUCE EL ERROR

  De veritate, XVII, a 2 r.

   «El error de la conciencia sobreviene a causa de una falsedad contenida en la parte superior de la razón. Y de modo similar puede darse el error en la conciencia a partir de un error existente en la parte inferior de la razón, como si alguien se equivoca sobre las ideas civiles, acerca de lo justo y lo injusto, lo honesto y lo deshonesto. Como consecuencia de que la aplicación no tiene lugar de manera correcta puede darse error en la conciencia, porque del mismo modo que en el razonamiento sobre cosas especulativas puede pasarse por alto la forma correcta de la argumentación y de ahí resultar una conclusión falsa, esto ocurre también en el razonamiento requerido en las cosas operables, como ya se ha dicho.

13. FUERZA DE LA CONCIENCIA

 De veritate, XVII, a 5, r.

   «La conciencia no obliga sino en fuerza del precepto divino, ya sea según la ley escrita ya según la ley impuesta en la naturaleza. Así pues,  comparar el vínculo del precepto divino al vinculo que se sigue del precepto del prelado, no es otra cosa que comparar el vínculo del precepto divino al vínculo del pelado.
   Por eso, cuando el precepto divino obliga contra el precepto del prelado obliga más que el precepto del prelado Y así también el vínculo de la conciencia será mayor que el vínculo al precepto del prelado, y la conciencia obligará también cuando haya un precepto contrario al prelado.»

14. PUREZA DE CONCIENCIA

 Comentario a la 2ª epístola de s Pablo a los Corintios, c I, l. 4.

  «En dos cosas radica la pureza de la conciencia: en que lo que se haga sea cosa buena y en que la intención del que la hace sea recta».

15. FUERZA DEL PRECEPTO DIVINO Y DE LA CONCIENCIA

 In II sent, d 39, q 3, a 3, ad 3.

   «El dictamen de la conciencia obliga más que el precepto divino por cuya virtud obliga, cómo es claro si la orden del rey solo llegara al pueblo mediante un príncipe, y si el príncipe dijera: el Rey ha ordenado esto. Aunque no fuese verdad, sus palabras obligarían como una orden del rey, y quienes la despreciarán merecerían un castigo.»

16. CONSEJO

  En II sent, d 39, q 3, a 3 ad 6, se dice que si se oye algo como no veniente de la ley divina, se aprehende al margen de la conciencia, y si no se hace no se peca.

17. MODO DE OBLIGAR DE LA CONCIENCIA RECTA Y DE LA ERRÓNEA

 In II sent,d 39, q 3, a 3, r.

   «La conciencia recta obliga de un modo absoluto y esencial pues lo que ha sido dictado por ella es en sí mismo un bien y aparece como un bien por el juicio de la razón; por tanto si no se hace es un mal y si se hace es un bien.
   Por su parte la conciencia errónea solo obliga accidentalmente y de modo relativo, pues sí dicta que hay que hacer una cosa hacer eso, considerado en sí mismo, no es un bien necesario para la salvación, pero se aprende como un bien. Y por este motivo, al obligar solamente en cuanto que es un bien no obliga a la voluntad de modo esencial, si no de modo accidental. Esto es en razón de la aprehensión por la que se juzga.
   Por eso, sí se hace algo que en sí mismo es un mal que la razón errónea juzga como un bien, no evita el pecado [que se comete materialmente],  pero si no se hace se incurre en pecado.»

18. LA CONCIENCIA ANTE DIOS

 S Tª II-II, 67, 3, ad 1

   «Dios, en su juicio, se sirve de la conciencia del que peca como de un acusador, según aquello de Rom 2,15: los pensamientos interiores les acusan o les defienden».