lunes, 18 de septiembre de 2017

El pecado según Leonardo Polo


La Teodicea

Toda filosofía con amplitud de miras y sin prejuicios, ha prolongado sus estudios acerca de la realidad abordando a Dios, como tema o como persona,  según el recorrido de cada filósofo.

Evidentemente, no significa mucho para una filosofía tener que terminar sus avances proponiendo misterios tan poderosos como aquellos por los que se inició, o recortes poco convincentes.

La Teodicea es la disciplina que ha ido recogiendo esos grandes interrogantes que están siempre en el principio y en el final de una cosmovisión, o panvisión, o visión global de las cosas. Hoy día,  las hipótesis científicas pueden ser muy audaces, casi omni-abarcantes.  Pero son parciales, porque su objeto lo suele ser. No se ocupan, como sí lo hace la filosofía, de toda la realidad, con un interés puro, gratuito.  La filosofía a todo le presta atención, a las ciencias físicas y biológicas, a la psicología, al conjunto de los planteamientos empíricos. Pero, además, necesita un conocimiento claro de la antropología, la ética, la sociología, la pedagogía, y todas las ciencias humanas. La inspiración filosófica con la que se inicia, ha de afrontar todos los campos, atravesarlos para que queden clarificados y pueda obtenerse una explicación sobre ellos.

No hay duda que los que estudiamos la obra de Leonardo Polo, entendimos que esta era su pretensión, dar cuenta de la realidad en toda su amplitud. Y los que le investigan, además de querer esclarecer algún campo particular esbozado por él,  intentan también poner a prueba la capacidad de su filosofía.  A todos nos gustaría saber si es la gran filosofía que siempre esperamos y que necesitamos.

Por eso es tan interesante abordar la teodicea, que va recogiendo los cabos sueltos, terminales, de cada tratado particular. Lo hizo el mismo Polo, más o menos directamente, en muchas de sus obras. Por ejemplo,  al examinar la capacidad de crecimiento del conocer, o la libertad, el amor, la educación, y el sentido de tantas actividades con repercusiones personales y sociales, como la educación, la economía, la organización del trabajo, etc. En alguna ocasión lo hizo directamente, como en su Epistemología.    

Juan Fernando Sellés acaba de publicar un Cuaderno de Pensamiento Español, el número 71, titulado ‘El pecado según Leonardo Polo’. Tiene como fondo el planteamiento cristiano del pecado, pero el estudio versa sobre cómo ha de entenderse a la luz de la filosofía de este autor. Para ello, Sellés se atiene a las citas. El trabajo recoge 234 de obras de Polo, y solo 15 de Tomás de Aquino, la Sagrada Escritura o el propio Sellés.  Al ser tan literal, en principio solo cabe considerar si podría añadirse alguna otra, aunque no sería fácil. De modo que el pensamiento de Polo es muy reconocible en el escrito.

La Introducción recuerda que pecar es negar. El cuerpo del artículo lo componen tres capítulos: la mentira en Dios, en el hombre, y en el universo. En apéndice se indica la procedencia de la mentira, el origen del mal.
Se brinda así un material al teólogo facilitándole su trabajo. Si el teólogo ha de estar atento a todo pensamiento humano importante, para ponerlo en conexión con la Revelación y la tradición teológica, aquí tiene un trabajo sobre un autor que, dada su pretensión abarcante, debería atender.